Escapé de las calles y sus luces que me enceguecían
Escapé del ruido que distraía mi conciencia
Escapé de los tumultos, del comercio, de las vitrinas
Escapé de la vida que había tejido
Y me posé en el extremo para poder encontrar el punto medio.
Desde aquí observo,
Desde el rugido del viento que azota con fuerza mi silueta
Desde las noches largas
Y los días níveos
Desde el frío que va y viene junto a los rayos del sol
Desde las pocas calles quietas que se extienden frente al mar
Desde la quietud de las aves que planean frente a mis ojos.
Así encontré
Tierra de fuerzas indómitas, tierra virgen, potente
La encontré aquí jugando inquieta
Soplando blanco cuando quiere cambiar el tapiz de su casa
Danzando soles cuando quiere vestirse de verde.
Y es aquí donde se esconde
Donde aún convive con hombres
Donde aún habla a quien quiera escucharla
Impredecible
Soñadora
Creadora.
Tierra brava, rebelde
De historias miles que transitan en sus escondites
Escondites que ahora también son míos...















