Curiosa conjución de eventos
como que el sol sale desde el mar
cómo que el viento me abraza con mil manos
cómo que el mar es más frío que mis manos.

Cómo que tus ojos hacen la perfecta armonía con sus valles.

Curiosa conjución de eventos que me llevan a crecer en tu belleza.
Empezar una y otra vez el camino,
sembrar milagros y recoger sonrisas.

Y me quedo con este sol que duerme hasta tarde.
Que se baña en las olas que lo llenan de espuma.

Y me quedo en ensanchando fronteras
abarcando poco a poco mi Universo.
Porque ya es hora, es hora de cantar
hora de nuevamente ponerme a bailar en medio de las estrellas.



Cómo duele la incertidumbre que incrementa la lejanía

Tu voz que se extingue y que apaga la luz de mi alma.

Mi sonrisa que se pudre detrás de mi sombra,

Como duele tu distancia, fría como los días fríos que nos acompañan.

Duele a morir la apatía de tus ojos cuando me miran.


Duele recordar que me amabas tanto

y el como danzaba alrededor de tu sonrisa!

Fallezco por un beso que nazca de tus labios

por tan solo una palabra que me traiga de regreso.


Pero no hay nada en el desierto que dejaste.

No hay nada que crezca tras tus hielos.

Y solo se que muero

cada día, cada día que despierto,

cada día siento que me muero.

Brújula

Vuelvo a caminos antiguos

Viejos senderos que recorrí con mi brújula de sueños.

Caminos que me hace pensar en letras y en vientos de colores

Colores que son sentimientos

Sentimientos que a veces me aplastan

O me lanzan en la cueva del conejo.


Otra vez recorriendo el camino de los tonos graves

Melodía que traslada mis edades cortas y que se repiten en mis cegueras

Melodías despiadadas que me atrapan en mis huesos.


Veo el mar reflejo de mi espíritu

Veo los rostros de quienes están en la otra orilla

Los distingo en sus historias, en las huellas que dejaron en mi piel.


La ambivalencia del ser que siente

Mi ambivalencia frente a la alegría del amor

Y la tristeza de mis jaulas.


Desolación del camino abierto y a la vez vacío.

Desolación que respiré y entró en mis pulmones

Mi corazón y mis vísceras.


Vuelvo al camino antiguo

Ya conozco sus reveses, sus telarañas que envuelven y engañan.

Mi brújula aún la guardo

Siempre bajo mi almohada (por si otra vez me perdía)





Escapé de las calles y sus luces que me enceguecían

Escapé del ruido que distraía mi conciencia

Escapé de los tumultos, del comercio, de las vitrinas

Escapé de la vida que había tejido

Y me posé en el extremo para poder encontrar el punto medio.


Desde aquí observo,

Desde el rugido del viento que azota con fuerza mi silueta

Desde las noches largas

Y los días níveos

Desde el frío que va y viene junto a los rayos del sol

Desde las pocas calles quietas que se extienden frente al mar

Desde la quietud de las aves que planean frente a mis ojos.


Así encontré la Tierra

Tierra de fuerzas indómitas, tierra virgen, potente

La encontré aquí jugando inquieta

Soplando blanco cuando quiere cambiar el tapiz de su casa

Danzando soles cuando quiere vestirse de verde.


Y es aquí donde se esconde

Donde aún convive con hombres

Donde aún habla a quien quiera escucharla

Impredecible

Soñadora

Creadora.

Tierra brava, rebelde

De historias miles que transitan en sus escondites

Escondites que ahora también son míos...







Mañana oscura

De luces perdidas en un sol que aún duerme.


Mañana fría

Que hiere mi piel de solo querer respirarte.


Mañana dura que me incita a la inercia

Al ver tus calles vacías.


Despertar blanco

Pisando escarcha, quebrando hielo,

Endureciendo mis sentidos para no caer en tu níveo letargo.